Un traductor independiente, una agencia o una empresa de traducción
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¿Qué le conviene: un traductor independiente, una agencia de traductores o una empresa de traducción?



English version: Which suits you best: a freelance translator, a translation agency or a translation company?

Para poder responder esta pregunta primero hay que responder las siguientes:

¿Cómo se define cada una de estas entidades?

Una agencia de traducción consiste básicamente en una empresa que actúa como intermediario entre una persona que necesita traducir un documento (el cliente final) y los traductores que realizan el trabajo. Una agencia, por lo general, no posee traductores en su plantilla de empleados. El empresario puede ser un traductor que ha “evolucionado” hacia la intermediación de servicios. El resto de la plantilla incluye personal administrativo y gerentes de proyectos (los que se encargan de procesar su traducción). Los traductores son contratados ya sea a partir de listados internacionales que posee la agencia o solicitando cotizaciones por medio de sitios web internacionales. La selección de los traductores, la calidad del proceso, varía enormemente entre una y otra agencia. El tamaño de la agencia, su antigüedad o su amplitud geográfica no garantiza la idoneidad de los traductores seleccionados. Es más, debido a la competencia y las economías de escala hay una tendencia en estas empresas por tratar de imponer tarifas predadoras que son aceptadas por traductores aficionados o desesperados.

Una empresa de traducción consiste básicamente en una empresa cuyo personal está formado por administrativos, gerentes de proyectos y varios traductores de planta cuyo número varía según la cantidad de idiomas que maneja y la demanda de trabajo. Estas empresas les ofrecen a sus traductores la opción de seguridad laboral a cambio de una tarifa inferior. Generalmente estos traductores son profesionales que se están iniciando en la actividad y aún no poseen un pool de clientes propios. Esto les permite a estas empresas, actuando como intermediarios, cubrir sus costos administrativos y obtener una utilidad. Excepcionalmente se pueden encontrar empresas especializadas con traductores experimentados, pero con tarifas proporcionalmente superiores.

Un traductor independiente es un profesional que trabaja en contacto directo con el cliente final. Puede trabajar desde casa o en una oficina exterior. Puede trabajar sólo, con personal a su cargo (p.ej. secretaria), o trabajar en equipo con otros traductores independientes, en una misma oficina o en emplazamientos separados por calles, ciudades o países. Estos traductores pueden sobrevivir gracias a un pool suficiente de clientes o el apoyo de ingresos adicionales obtenidos por otros medios. Entre los traductores independientes uno puede encontrar una gran variedad de calidades, experiencias y tarifas. Desde los que sobrestiman sus competencias y sus tarifas hasta los que subestiman sus competencias y tarifas.

¿Cómo se comparan?

1) Contacto directo entre cliente y traductor
La mayoría de las agencias y empresas prohíben el contacto directo entre traductor y cliente. Esto impide desarrollar una relación más intima de largo plazo, involucrándolo en su filosofía comercial, sus estrategias, su visión; no tendrá control sobre cómo administrar las fortalezas y debilidades del traductor.
En el caso de un independiente, si es un especialista, podrá discutir detalles técnicos complejos directamente con los especialistas de su empresa sin la intermediación de un gerente de proyecto.

2) Asignación de los trabajos
En el caso de empresas, no tendrá control sobre la asignación del mismo traductor a trabajos consecutivos. La agencia o empresa no querrá perder el encargo y asignará al primer traductor que encuentre. Ese traductor tendrá un distinto estilo de redacción, una distinta cultura general, no estará familiarizado con sus necesidades, su campo de acción, ni con los temas traducidos previamente, lo que generalmente está concatenado en una línea de acción coherente.
Un traductor sólo debe traducir aquellos textos que están dentro de sus especialidades y hacia su idiomas activos (idiomas dominantes y/u otro idioma que domina con perfección). Al asignarle repetidamente diversos trabajos se familiarizará con su empresa, y actuará no como un proveedor sino como un colaborador.

3) Lealtad y Volúmenes
Las agencias sobreviven en función de una alta rotación, debido a márgenes pequeños y costos. Para esto necesitan un gran pool de clientes. A menos que Ud. requiera algo así como traducir 100.000 palabras, Ud. será sólo otro cliente.
Un traductor independiente puede vivir con cierta comodidad traduciendo 50.000 palabras al mes o menos. Si Ud. necesita traducir unas 5.000 palabras Ud. será un factor importante en la economía de un traductor independiente, capturando su lealtad en la visión del largo plazo. Un equipo de dos o más traductores puede abarcar los mismos volúmenes que una agencia, sin poseer las debilidades que se destacan de aquellas.

4) Mayores Costos
Bajo el mismo esquema anterior una agencia o una empresa no pueden cobrar lo mismo que un traductor independiente, a menos que le paguen al traductor una tarifa proporcional a una calidad inferior. Y es evidente que mientras mejor es un traductor, más espera ganar, no menos.
Si Ud. desea la misma calidad de un buen traductor independiente, en una agencia o empresa tendrá que pagar más, y ese precio llevará incluido costos adicionales como el arriendo de oficinas, sueldos de personal administrativo y aseo, gastos de publicidad, almuerzos promocionales, viáticos, contabilidad, energía, constitución de sociedad, abogados, etc., gastos en los que no incurre un independiente, o en menor escala, por ser un negocio pequeño.

5) Economías de Escala
En una actividad donde el principal costo es un servicio intelectual no se pueden aplicar las economías de escala sin afectar la calidad del producto (menor salario: menor calidad; varios traductores: incoherencia de estilos o costos adicionales para armonización) y la lealtad del trabajador (por el menor salario, en cuanto tenga una oportunidad buscará otro empleador, o se hará independiente), y cualquier reducción de costos por las economías de escala (precios de software, servicios básicos, integración de información, etc.) probablemente no serán traspasados al cliente quién debe pagar una tarifa superior a la que pagaría a un independiente.

6) Múltiples Idiomas
No es posible que un traductor pueda traducir hacia múltiples idiomas con una mínima calidad aceptable. Un traductor no debe traducir hacia un idioma que no domina (sólo hacia sus idiomas activos: dominio nativo o cuasinativo) y es muy improbable que un traductor domine múltiples idiomas en un nivel cuasinativo o nativo. El verdadero bilinguismo, es decir, la capacidad de utilizar dos idiomas en igualdad de condiciones, es bastante común, y algunos logran un nivel cuasinativo en su segundo idioma por inmersión en esa cultura desde temprano. Por lo tanto, un traductor independiente no puede ofrecer traducciones hacia múltiples idiomas, a lo más uno o dos.
Aquí es donde las agencias encuentran su nicho más conveniente:la necesidad de producir un mismo documento en múltiples idiomas. Ud. se evita el problema de administrar el proyecto, de contratar múltiples traductores, de hacer pagos múltiples y posiblemente hacia distintos países y por distintos medios. Se puede ahorrar sudor, aunque no necesariamente dinero.
Sin embargo, existen equipos de traductores que trabajan en distintos pares de idiomas y asociados pueden entregar un servicio similar al de una agencia o una empresa, pero manteniendo el contacto directo con cada traductor y todos los traductores entre ellos.

7) Memorias de traducción
En términos sencillos, una Memoria de Traducción es la acumulación de textos previamente traducidos por un traductor; pares de segmentos de textos (generalmente oraciones completas) en dos idiomas. Cuando la memoria de traducción reconoce en un nuevo texto un segmento similar a uno que tiene en memoria, ofrece la contraparte en el otro idioma como traducción. De esta forma, segmentos idénticos o ya traducidos pueden acelerar el proceso de traducción al reducirse a una mera evaluación de si la contraparte ofrecida es adecuada para el contexto.
Los software para administrar memorias de traducción están disponibles para quién quiera comprarlas y tanto independientes como agencias y empresas los usan. Lo importante aquí no es tanto de que tamaño es la memoria que puede generar una agencia o empresa versus la que puede generar un independiente, o la mega-memoria de libre acceso a la que estos pueden acceder por internet, sino cuál es su calidad. No sirve de nada una memoria enorme si está llena de errores, estilos diferentes, segmentos iguales traducidos de formas distintas o segmentos anteriores sobre-escritos por traducciones inadecuadas, o contaminada con nomenclatura contradictoria de campos técnicos diferentes o distintas variedades de un idioma, etc. Limpiar una memoria de traducción de los errores es un trabajo enorme, sino imposible, por lo que todo uso de memorias de traducción requiere como premisa la prevención. Cuando son muchos los traductores que introducen información en una memoria de traducción, su calidad y su utilidad, disminuyen exponencialmente en función del número de traductores y su innata, en algunos casos, e inevitable diferencia, en cuanto a estilos, experiencia, cultura, ética, dominio de ambos idiomas, perfeccionismo y conocimiento de nomenclatura especializada.

Al final el valor de una memoria de traducción se reduce a los siguientes factores: una especialidad bastante circunscrita, un elevado número de textos traducidos, uno o muy pocos traductores armonizados introduciendo información.

8) La Especialización
La sobre-especialización puede ser un camino sin salida, sin capacidad para manejar otras especialidades, incluso a nivel de usuario. La sobre-generalización es el otro extremo, donde no hay capacidad para manejar ninguna especialidad en profundidad.

La mayoría de los textos de carácter comercial (p.ej. un Balance Anual), y probablemente el campo con más demanda de traductores, comprenden una especialidad central (p.ej. Finanzas) y otras especialidades accesorias (p.ej. sistemas eléctricos y temas medioambientales: para una distribuidora eléctrica), de manera que un buen traductor debe poseer una especialidad central y fortalezas en tres o más especialidades.
Estas fortalezas pueden estar dadas por títulos, estudios o experiencia de trabajo, un stock de glosarios y diccionarios de calidad y una buena capacidad de investigación y análisis para descubrir soluciones lexicológicas mediante redes de información.

En un país como Chile, con escasa población y en consecuencia un nivel bajo de actividad, es muy difícil construir una especialidad por medio del trabajo, y no sólo en el área de la traducción. Por eso es tan importante para un traductor contar con estudios de especialidad y dedicar su tiempo “libre” a la formación profesional. Un traductor independiente puede construir este acervo porque dispone de su tiempo libremente.
El traductor de una agencia o empresa de traducción, que paga salarios poco atractivos a los traductores, tiene una alta rotación laboral, y no recibe un movimiento continuo de traducciones de sus especialidades, tendrá muchas mayores dificultades para construir ese acervo. Si la empresa recibe una demanda continua de traducciones de una especialidad, esto permitiría que los traductores generalistas que contrata, al cabo de unos tres años, se transformen en expertos en esa especialidad. Si no hay esa demanda continua, esos generalistas seguirán siendo generalistas porque la empresa los hará traducir cualquier cosa que llegue para no tener personal ocioso. El tiempo de libre disposición para formación continua estará limitado por el contrato suscrito y las buenas prácticas laborales.

Por otro lado, una agencia no administra su propio plantel de traductores, por lo tanto, teóricamente, debería poder contratar al mejor traductor para su encargo. Sin embargo, las agencias están bajo fuertes presiones de precios debido a la competencia, y otros factores económicos, sociales y culturales que involucran a todos los actores del negocio de la traducción, desde el cliente hasta el traductor. Con esto uno puede reconocer agencias buenas y agencias malas, clientes buenos y clientes malos, y traductores buenos y traductores malos. Los malos son los que se dejan llevar fácilmente por negociaciones irresponsables, lo que implica que usted no será atendido por el traductor más apropiado para el trabajo. Las agencias que son exigentes, y pagan bien, no sólo obtienen al mejor traductor para su trabajo, sino que también crean equipos leales y confiables para sus clientes.





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