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¿Cómo evaluar la calidad de una traducción?
Usted es un cliente que quiere traducir un texto, desde un
idioma que no conoce hacia su propio idioma.
¿Cómo evalúa que la traducción realizada por el traductor es de buena
calidad si no conoce el idioma del texto original y no tiene experiencia como
traductor? Si la traducción es muy mala,
solo un vistazo al texto le dirá si su traductor es un aficionado. Pero, si se concede que no existe la
traducción perfecta, y lo que buscamos es el justo valor por nuestro dinero,
¿Cómo evaluamos que la traducción
entregada por nuestro traductor es el justo valor?
Para poder responder esta pregunta primero debemos
establecer qué es una traducción de buena calidad, y para poder hacer esto
debemos definir qué vamos a evaluar y que es un texto.
Aunque parezca de perogrullo, un texto no es sólo una serie
de palabras correctamente hilvanadas; más que eso, es una serie de mensajes que
se desea transmitir, y por lo tanto lo que debemos evaluar es la aptitud de la
traducción para transmitir dichos mensajes.
Así la calidad de un texto se puede evaluar sobre dos
aspectos: 1) su INTELIGIBILIDAD (la traducción es comprensible) y 2) suFIDELIDAD (el mensaje transmitido por la traducción refleja con exactitud el mensaje original).
Así se puede dar que un texto ininteligible sea traducido
con gran fidelidad pero produciendo un texto ininteligible, o un texto muy
inteligible sea traducido con baja fidelidad y aún así producir un texto
altamente inteligible. Ambos textos son
de baja calidad, el primero porque el traductor no habló con el cliente para
resolver los problemas de inteligibilidad del original antes de traducir,
produciendo algo ininteligible (no me pregunte como lo logró), y el segundo
porque, o faltan algunos de los mensajes del original, o la traducción entrega
mensajes diferentes a los que expresaba el original.
Lamentablemente, evaluar la calidad de una traducción en
función de su inteligibilidad y fidelidad, según un estudio experimental (1),
requiere el trabajo de al menos tres o cuatro evaluadores, debido a problemas
de subjetividades individuales. Además,
es evidente que para evaluar la inteligibilidad son preferibles los evaluadores
monolingües (no se ven influenciados por la lectura del original) y para
evaluar la fidelidad son necesarios los evaluadores bilingües.
Así, para un cliente promedio es impracticable hacer una
evaluación experta o pericial de una traducción. Sin embargo, si la traducción es hacia el
idioma que conoce el cliente, podrá evaluar, en alguna medida, su
inteligibilidad actuando como revisor temático o conceptual (proofreader), y si
le entrega ambos textos a una persona bilingüe (otro traductor) podrá evaluar,
en alguna medida, la fidelidad de la traducción.
Cuando el traductor es un proveedor de servicios recurrente
y la calidad de su trabajo es conocida, ya sea porque ha sido evaluada
previamente o los servicios entregados han cumplido las expectativas del
cliente, en algunos casos podrá bastar la auto revisión por parte del mismo
traductor.
En aquellos casos donde el texto a traducir es delicado o
puede tener consecuencias legales, y especialmente si el traductor no ha
demostrado previamente sus competencias en el campo de dicho texto, es
altamente recomendable hacer revisar la traducción por otro traductor, aunque
esto incremente los costos.
La norma UNE-EN 15038(2) (ver ¿Cómo evaluar a un traductor?) establece como requisito que toda traducción debe incluir una etapa de revisión realizada por
un tercero diferente al traductor.
¿Qué elementos
definen la inteligibilidad?
- Lectura clara y fácil, sin problemas de estilo.
- Ausencia de errores gramaticales
- Uso de terminología usual para la especialidad.
- Sintaxis sin errores.
- Mensajes transmitidos con claridad. No es necesario releer para entender.
¿Qué elementos
definen la fidelidad?
- La traducción expresa los mismos significados de los
mensajes del original.
- No hay pequeños malentendidos o interpretaciones
equivocadas de oraciones o palabras.
- Todas las secciones traducidas en forma completa (en
algunos casos el traductor puede dividir una oración en dos, o unir dos
oraciones en una sola, con el fin de evitar problemas de ininteligibilidad).
¿Por qué se requieren
tantos evaluadores para hacer una evaluación experta?
Porque al evaluar la inteligibilidad y fidelidad de una
traducción influyen muchos factores subjetivos, como la educación y
competencias de los evaluadores, su experiencia, sus estándares culturales, sus
valores, su orientación lingüística, etc.
¿Es posible hacer
evaluaciones objetivas de una traducción?
Una de las principales evaluaciones objetivas tiene un
origen subjetivo. Este paso implica que la
traducción sea inteligible para el cliente.
Si la traducción es hacia el idioma del cliente él podrá evaluar si es
inteligible o no. Aunque su evaluación
sea subjetiva, sólo él, o los lectores que él representa, son los que pueden
evaluar si comprenden los mensajes que se expresan en la traducción. Alguien podría decir que un cliente puede
tener problemas de comprensión de lectura, pero es más probable que sea porque
el traductor no se esmeró en redactar con mayor claridad (los plazos de entrega
muy urgentes, o la presión que un traductor se autoinflinge son la causa
principal de problemas como este). En
todo caso, éste sólo es un aspecto de la
calidad de una traducción.
Otros factores objetivos que pueden ser evaluados por el
cliente son los siguientes:
- errores de ortografía
- errores de puntuación
- errores de sintaxis
- errores gramaticales
- no cumplimiento de convenciones o instrucciones
- uso de palabras equivocadas cuyo significado evidentemente
no tiene relación con el contexto.
- consistencia en el uso de la terminología a lo largo del
texto.
- errores de formato, fuentes y diseño o diagramación.
Mientras más errores tenga un texto, menor será
su calidad; sin embargo algunos tipos de errores son críticos y
otros tienen una importancia muy inferior.
Un lingüista purista será más exigente que uno pragmático, y lo que es
crítico para uno puede no serlo para el otro.
Con todo, ambos deberían concordar en que si un error modifica el
sentido de una frase (el mensaje), es un error mayor. Si un error puede causar conflictos legales,
daño a la salud o problemas de seguridad, es un error crítico. Todo lo demás podría
ser tolerable. Sin embargo, y aunque tal
vez no se pueda clasificar como crítico, un texto cuyo sintaxis hace necesario
volver atrás para tener una adecuada comprensión, a la larga puede ser difícil
de tolerar, y por lo tanto puede no cumplir su objetivo.
Las mediciones cuantitativas de calidad tratan de determinar
un índice o indicador de calidad, el cuál puede ser útil para hacer comparaciones
entre traducciones (como en la evaluación de traductores), pero no permiten
determinar si una traducción es buena o mala, ya que no se puede establecer un
valor bajo el cual una traducción deja de ser buena, es decir deja de cumplir
su objetivo o lo que se conoce como “aptitud de uso o aptitud para su fin”
(Fitness for use). Al final, la calidad
de una traducción es un asunto subjetivo, y mientras menos evaluadores más
subjetivo es.
¿Las
convenciones idiomáticas son inmutables?
Cuando las convenciones idiomáticas del idioma de origen son
distintas a las del idioma hacia el que se debe traducir, por lo general, uno
debería respetar las convenciones del público lector de la traducción. Sin embargo, en algunos casos las
convenciones de origen pueden traer un mensaje implícito, especialmente los
textos de carácter publicitario y los textos para sitios web, donde las transgresiones
a las normas son una forma de atraer la atención hacia palabras o mensajes
claves. Por esto la evaluación de las
convenciones debe hacerse dentro del contexto de origen, pero considerando al público lector. (ver ¿Las convenciones idiomáticas son inmutables?)
¿Se puede usar el
corrector gramatical de Word para evaluar un texto?
A grosso modo sí, pero sólo si uno usa la cabeza también,
porque, como toda máquina, Word no piensa.
Como botón de ejemplo:
“Mientras más errores tenga un texto,
menor será su calidad”. Según
el corrector de Word en esta frase debería colocarse el término “tengan” en vez
de “tenga” (Debe existir concordancia de número entre el sujeto y el verbo de
una oración.)
El problema radica en que la máquina no reconoce que el
sujeto de esta frase no es “errores” (plural), sino “texto” (singular), y es el
texto el que puede tener errores, no “que los errores tengan texto”.
(1) Language and Machines, Computers in translationand linguistics.
Automatic Language Processing Advisory Committee, National
Academy of Sciences, Wash. 1967. (www.nap.edu/openbook.php?record_id=9547&page=67)
(2) Norma de calidad UNE
EN-15038:2006. www.en-15038.com/
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